REINOSA | Cátedra Casado Soto – Reinosa, en mitad del camino real. El paso de un espacio rural a uno industrial
El despegue económico de Reinosa y su comarca se debe fundamentalmente a la construcción del camino real y del puente sobre el rio Ebro, acaecido en la segunda mitad del siglo XVIII. Esta infraestructura conectaba Santander con Alar del Rey permitiendo que la ciudad se convirtiera en un lugar próspero, especializada en la industria harinera moderna, dotada de piedras francesas y cilindros austro-húngaros, formando un sistema integrado de molienda y cernido del grano castellano.
Coetáneo con esa actividad fue el espacio industrial creado en torno a la fabricación de vidrio en sus diferentes formas, con la presencia de tres fábricas, una de ellas en el mismo Reinosa, aprovechando la explotación de los lignitos de Las Rozas y las arenas de la Virga. Este proceso finalizaría en 1928. En 1917, se instala la Sociedad Española de Construcción Naval para la fabricación de armamento y trece años más tarde lo hace CENEMESA, en un terreno cedido por la anterior de la que era accionista, dedicada a la fabricación de motores de tracción, de corriente continua con tecnología Westinghouse, con destino a tranvías, ferrocarriles, metros y suburbanos.
La transformación de este espacio rural y los cambios en la estructura productiva han configurado a la ciudad de Reinosa como un espacio industrial, sometida a los vaivenes de las crisis cíclicas de sus industrias. Observando la gráfica de su evolución demográfica del último siglo, no deja lugar a dudas. La conferencia analizará esa transformación; el paso de un espacio rural a uno industrial y la situación actual.
Fernando Sopeña Pérez es Ingeniero Técnico Industrial, jubilado. Ha desarrollado su actividad laboral en el campo de las telecomunicaciones con participación sobre el terreno en diversos proyectos en América Latina. Ha ocupado cargos de responsabilidad regional y nacional en el sindicato de Comisiones Obreras durante la década de 1980. Fue presidente de la Asociación de Amigos de la Ferrería de Cades, que puso en marcha su restauración. Es socio fundador de la Asociación TAJAMAR y miembro de la Red de Patrimonio Industrial de Cantabria. Además, es autor de una monografía sobre la reconversión del sector naval en Cantabria y de una decena de comunicaciones presentadas en congresos sobre siderurgia preindustrial, molinología y patrimonio industrial de Cantabria
Entrada libre hasta completar aforo.









