Demencias: ¿Una sociedad tolerante con el ‘error’?

Nuestra sociedad no parece estar preparada para relacionarse con ese 6% de personas de más de 65 años que viven con algún nivel de demencia. [Primera aclaración: la demencia es un cajón desastre que incluye muchas realidades]. Álvaro García Soler, psicólogo y experto en gerontología de la Fundación Matia, presentó este miércoles 19 de febrero en la Cátedra Bienestar y Salud de UNATE la guía del domicilio amigable con personas con demencia y nos ayudó a entender que no hay fórmulas únicas ni riesgo cero.

“Habría que hablar de comportamientos de demencia, no de enfermedad. Hay que normalizar la relación con las personas con demencia y aprender a comunicarnos con ellas”, insistía en la conferencia desarrollada en la Fundación Botín. “En realidad, lo que sucede es una bajada de la capacidad de la memoria y de la capacidad de organizarse”.

Adaptar una casa a una persona con demencia, en cualquiera de las intensidades posibles, no puede suponer “convertirla en un hospital de campaña” ni obsesionarse con el riesgo cero. “Los riesgos hay que minimizarlos pero algunos deben ser asumidos para hacer del hogar un lugar amable y de referencia”. De alguna manera, García Soler invitó a ser “tolerantes con el ‘error’ y ha convertir nuestros barrios y nuestros hogares en espacios accesibles”.

Durante la charla, se repitieron palabras y conceptos como paciencia, comunicación, sentido común o ensayo/error. Es decir: “los cambios físicos para adaptar el hogar a las personas con demencia requieren de lo más difícil: de cambios de comportamiento en las personas que cuidan”. “Hay que entender que las personas con demencia se están adaptando a un mundo cada vez más difícil de entender y hay que tener en cuenta sus intereses para no fallar”.

El psicólogo invitó al público a no obsesionarse con enfoques médicos sino evaluar qué podemos hacer ante el desequilibrio entre las necesidades (estar en casa) y las posibilidades (el espacio, la economía, etcétera). “Se trata de potenciar las habilidades que se mantienen, que el proyecto vital de la persona con demencia siga en marcha y que las cosas que le gustan sigan estando a su alcance”.

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