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Uno de cada tres hogares unipersonales de la región corresponde a mujeres mayores. La Encuesta continua de hogares del INE revela “una epidemia de soledad” que tiene consecuencias en el envejecimiento de las personas.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) pone números a lo que es una realidad latente: cada vez más personas mayores viven solas. Entre 2015 y 2020, Cantabria ha visto como el número de hogares unipersonales de mayores de 65 años pasaba de suponer el 36,3% del total (INE, 2015) a significar el 42,4% en 2020. La encuesta del INE revela, además, un aumento interanual de hogares unipersonales de personas mayores de 4,9% entre 2019 y 2020, algo menor que la media del país (6%), pero esa escalada se dispara al 24,9% si lo comparamos con 2015.

Del total de personas mayores de 65 años que viven solas la inmensa mayoría siempre son mujeres. De hecho, de las 29.600 viviendas unipersonales con mayores registradas en la Encuesta continua de hogares 2020, 20.600 corresponden a mujeres. Esa cifra ya supone el 69% de las viviendas unipersonales de personas mayores y el 29,5% del total.

Esto significa que uno de cada tres hogares unipersonales de la región corresponde a mujeres mayores y la encuesta también revela que el 69,4% de estas mujeres son viudas.

“Vivir sola o solo no es equivalente a vivir el rigor de la soledad no deseada, pero, evidentemente, muchas de las personas mayores que viven así no lo hacen por decisión propia y, en ese caso, sí tenemos un problema casi epidémico”, asegura Francisco Gómez Nadal, coordinador de UNATE, La Universidad Permanente, entidad que, junto a la Fundación Patronato Europeo de Mayores (PEM) presentó el pasado enero el primer estudio regional sobre mujer mayor y soledad.* “Los datos que recogimos nos indican que un 32% de las mujeres mayores de 65 años de Cantabria sienten un grado significativo de soledad y esta realidad tiene que ver con vivir solas cuando ese hecho se produce por hechos biográficos no elegidos, como la viudez”.

UNATE considera que estos datos, “que suelen ser noticia sólo durante unas horas”, nos deberían empujar a diseñar una estrategia de política integral para Cantabria que limite el riesgo de soledad no deseada y las consecuencias que tiene sobre el envejecimiento en la región.

 

*Acceso Informe Final Mujer Mayor y Soledad en Cantabria