• El Grupo Social UNATE y Movimiento Por La Paz (MPDL-Cantabria) han acogido un encuentro entre personas de distintas latitudes para compartir experiencias migratorias y reflexionar sobre migración, convivencia y comunidad.
  • Desde UNATE valoran y plantean la necesidad de seguir generando espacios interculturales con la vista puesta en construir y sostener comunidad desde la diversidad.
  • Fundación PEM compartió los primeros pasos de su proyecto de mapeo de necesidades de las personas mayores migrantes que residen en Cantabria.

Este martes 12 de marzo, la sede de UNATE en Torrelavega ha acogido un encuentro intercultural en colaboración con Movimiento Por La Paz Cantabria (MPDL-Cantabria). A través de un taller de dos horas, 20 personas de distintas latitudes -Cantabria, República Dominicana, Honduras, Colombia, Extremadura- han podido poner en común sus experiencias migratorias, sus preocupaciones e inquietudes con respecto a lo que supone ser inmigrante en España, sus reflexiones en torno a los discursos de odio muy presentes en los medios de comunicación españoles y sobre lo que significa vivir en comunidad.

Respeto, derechos, cuidados, aprendizajes, convivencia, aceptación, saber que todas somos iguales y tenemos que tener los mismos derechos, red de apoyo, corresponsabilidad, crear lazos, compartir, fuerza, respaldo, apoyo, ternura, unión, saber que puedes contar con personas, relación entre personas de diferentes pensamientos, etnias, etc, que quieren vivir en paz, humanidad, participación y colaboración, vida, alegría, intercambio de saberes, sabores, emociones y responsabilidad. Todo eso es, para las 18 mujeres y los 2 hombres que han participado en el encuentro, ‘comunidad’.

La reunión, para cuyos testimonios compartidos Beatriz Gómez, coordinadora de MPDL Cantabria, ha pedido al grupo confidencialidad, respeto y compromiso por generar un espacio de seguridad, ha abordado vivencias diversas y un intercambio de matices en relación a cómo cada persona ha transitado su experiencia migratoria o su relación con personas migrantes. «Me cuesta mucho hacerme a la idea de cómo sería vivir en otro sitio, y por eso pienso que hay que estar con mucha necesidad para arriesgar la vida por algo que no conoces. Para mí migrar me evoca una imagen de mucho sacrificio», explicaba una participante natural de Torrelavega sin experiencia migratoria. Una compañera del grupo Empoderadas de MPDL contaba su vivencia de llegar a Cantabria desde Colombia: «Me vine porque en mi país estaba siendo víctima de violencia de género, estaba huyendo de esa situación y quería salvaguardar mi vida y la de mi hijo. Allí dejé mi profesión, mi país, mi vida… Ahora estoy feliz porque puedo decirle a mi hijo que aquí tiene una oportunidad, pero he pasado muchas cosas. MPDL fue el primer lugar donde me abrieron las puertas y me dijeron aquí sí se puede. Fue mi polvo a tierra».

Ana Terán, abogada especialista en extranjería, ha compartido con las participantes información valiosa sobre la situación legislativa española actual en torno a la migración. Ha explicado las barreras que todavía hoy tiene la vía regular de migración ofrecida por España: limitaciones en el acceso al permiso de residencia y trabajo, en el acceso a la protección internacional, al empleo, a la vivienda, a la sanidad, al empadronamiento. «La propia ley empuja a las personas a estar en una situación forzosa de irregularidad […]. La ILP recientemente aprobada para la regularización de personas que han entrado en España antes de noviembre de 2025 es una medida extraordinaria y temporal. Después de junio, el sistema se sigue manteniendo, y no garantiza que las personas tengan derechos», ha argumentado.  Por su parte, Beatriz Gómez ha recordado algo esencial: «La migración, el libre movimiento, es un derecho fundamental». «Y no tener que hacerlo, también», ha añadido otra compañera de Empoderadas.

Fundación PEM, entidad que junto con UNATE forma el Grupo Social UNATE, ha compartido con el grupo el proyecto Mapeo de necesidades de la población mayor migrante residente en Cantabria, que acaba de iniciar sus primeros pasos de la mano de Lucía San Miguel, su coordinadora. Planteado como una iniciativa de acompañamiento e identificación de saberes, ideas e imaginarios de vida, el proyecto nace para dar espacio a las personas mayores nacidas fuera de España residentes en Cantabria a través de un proceso de mapeo de sus necesidades y de construcción colectiva de una hoja de ruta de intervención que les dé respuesta. Un proyecto pensado para que todas estas personas que habitan Cantabria dirijan la reflexión en torno a sus necesidades e intereses, y así protagonicen activamente sus propias vidas y piensen colectivamente sobre sus propias vejeces.