Homenaje a quienes se fueron: Cierro los ojos y te siento a mi lado

15 de Junio Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez  «La pandemia del COVID-19 está causando temor y sufrimiento indescriptibles a las personas de edad en todo el mundo. Más allá de su impacto inmediato en la salud, la pandemia coloca a las personas de edad en una situación de mayor riesgo de pobreza, discriminación y aislamiento. Es probable que tenga un efecto particularmente devastador para las personas de edad de los países en desarrollo.»Secretario General de la ONU, António Guterres    

Relato de homenaje a quienes se fueron: Cierro los ojos y te siento a mi lado

Cifras, datos fríos, estadísticas que cada día desde el mes de marzo, se asoman a nuestros ojos a través de pantallas de cualquier dispositivo, o del oído en ese aparato de radio que cruza en cualquier emisora que atraviesa cada una de las estancias de nuestras casas convertidas en guaridas, en búnkers de aislamiento desde hace meses. Los portavoces de turno, las autoridades, los medios de comunicación anuncian los números de fallecidos como si fuera la combinación ganadora de algún premio de lotería.

Encojemos los hombros, apretamos los puños y cerramos los ojos. Para no ver, para no pensar, para… ¿no sentir? Hoy más de setecientos, ayer fueron ochocientos. Vamos bien, la cifra desciende, dicen los expertos.  En los últimos días, los datos nos son favorables, dicen, la cifra de fallecidos y contagiados se ha reducido considerablemente. Vamos por buen camino, nos insisten, para disfrazar de tranquilidad lo que ha sido un mazazo tremendo en la línea de flotación de las personas mayores.

Serán expertos matemáticos porque un sociólogo diría que los datos sobrecogen. Casi todos los fallecidos son personas mayores, se apresuran a aclarar,  para apaciguar el temor de los otros, como si ser mayor fuera una condena, un material de desecho que ahora se entrega a la diosa Covid-19  y al dios coronavirus para apaciguar su ira.

Cierro los ojos y te veo aquí, ahora, te siento a mi lado. Siento tu mano rugosa llena de vida en mi cara y tu voz llamándome. No estás solo, no estás sola. Cierro mis ojos y recuerdo más que tu nombre: recuerdo mi vida junto a ti.

E.C.