La segunda conferencia de la Cátedra Abierta José Luis Casado Soto nos pone al día sobre el Estado Islámico

El salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Náutica acogió ayer la segunda conferencia de la Cátedra Abierta José Luis Casado Soto. La conferencia, impartida por el ex delegado de Defensa en Cantabria, José María Grande Urquijo, abordó el tema «Yihadismo global. Estado Islámico» y contó con una gran afluencia de público.

El denominado Estado Islámico de Siria e Irak, cuyo acrónimo en árabe es Daesh y que es usado por sus adversarios porque se parece a una palabra despectiva, no tiene ni aviación ni defensas antiaéreas, por lo que acabar con él militarmente sería cosa de una semana. Lo dice un experto como el coronel José María Grande Urquijo. Sin embargo, el ex delegado de Defensa en Cantabria afirma que la solución militar podría enquistar el problema. El que fuera responsable de la inteligencia militar en el magreb y oriente medio, apuesta por otra fórmula, estrangularlo cortando su financiación y anulando su propaganda.

Grande Urquijo participó en un acto de UNATE que estaba organizado mucho antes de que se produjera la matanza de París, pero es indudable que este hecho generó más expectación por su charla. Así, explicó de forma didáctica un conflicto cuyo origen está en Afganistán, en el apoyo de Estados Unidos y Gran Bretaña a grupos radicales para luchar contra los rusos, una estrategia que en Siria han repetido Turquía, Arabia Saudí y otros países del Golfo.

Todo ello ha desembocado en estado embrionario que por ello es más peligroso, y que proporciona a sus habitantes servicios básicos como educación y sanidad. Para ello precisa dinero que obtiene de vender petróleo, algo de lo que se aprovecha China, u obras de arte, las que no destruye. Y se expande mediante sofisticada propaganda. Por ello, lo que propone Grande Urquijo es que Daesh no tenga, por ejemplo, los 10 millones de dólares al mes con los que paga a los combatientes, o impedir que su propaganda se difunda. Pero quizá para ello sería necesario poner de acuerdo a países con diferentes intereses políticos o geoestratégicos en Siria.

Fuente: El Mundo