Ser edadista es tirar piedras sobre el tejado propio

“Tu puedes ser un racista porque quizá no te cambie el odio de la piel, puedes odiar a los pobres porque crees que no puedes perder tu nivel económico, puedes ser machista porque no vas a ser mujer… pero ¿edadista? ¡Si todos vamos a llegar…!”. La gerontóloga Lourdes Bermejo lo tiene claro: una parte de la sociedad juega en contra de sí misma cuando aparta a las personas mayores o cuando delega su cuidado cuando éstas necesitan ayuda o apoyo.

Si algo quedó claro en Palabras Mayores durante la conversación con Bermejo, vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, es que lo que funciona mal en el modelo de atención a las personas mayores que necesitan ayuda y/o apoyo es algo más que la gestión de las residencias. La red primaria de apoyo a las mayores “es la familia” y eso no debe cambiar “cuando la persona cambia el lugar donde vive. Una cosa es que alguien necesite ayuda técnica y otra que esas ayudas sustituyan las relaciones sociales de calidad”.

Durante la charla con Lourdes Bermejo, también asesora de UNATE durante muchos años, la experta destacó que “todos los seres humanos somos dependientes desde el nacimiento y, de hecho, hemos prosperado como especie porque nos hemos apoyado de forma mutua”. Todo un llamado a la rehumanización del sistema y de la sociedad en tiempos difíciles en los que la “proa del barco” debe virar hacia un modelo en el que “la persona siga siendo tratada como tal esté dónde y cómo esté, como alguien único, con capacidades, poder de decisión…”.

Respecto al desastre ocurrido durante la pandemia en las residencias de mayores, Bermejo, que conoce en profundidad el sistema, cree que era una catástrofe anunciada porque había evidencias de sobra de cómo podía comportarse el virus, porque el modelo de residencias en España no está integrado en el sistema nacional de salud, o porque no se dio ni la información ni los equipos necesarios. “Es muy injusto que se eche toda la culpa a las residencias y a sus trabajadores. No son hospitales ni tienen los medios para comportarse como tales. Durante el confinamiento estricto los trabajadores de las residencias que se estaban dejando la vida no tenían ni los 5 minutos de aplausos. Ha sido todo muy injusto”. Bermejo cree que hay suficientes ejemplos de buena gestión en residencias que siempre pasan por la implicación de la comunidad, de las familias y del sistema público de salud.

En Palabras Mayores se reconoció que “probablemente, el colectivo de personas mayores es el más responsable ante la pandemia” pero, a pesar de ello, se les ha estigmatizado y confinado sin consultar con ellos y ellas ninguna de las medidas adoptadas. Al fin, lo que reclamó Bermejo es un cambio de paradigma en las instituciones pero, también, en la sociedad: convivir, conocer y respetar la diversidad en nuestras sociedades es el único camino para no aislar o ignorar a una parte de esa población, incluidas las personas mayores. Ve toda la conversación con Lourdes Bermejo en Palabras Mayores.